Cuando tengo un libro en mi poder, un 75% de veces lo elijo porque ya lo tenía en mente, lo quería leer desde hace años, me fue recomendado, o bien es de algún autor que me gusta. Pero el otro 25%, ya sea que esté en la biblioteca o librería, tomo de los estantes los libros cuyas portadas me parecen interesantes, leo entonces la contraportada y decido si es para mi o no.
Ejemplos de esto último han sido "Amen, amen, amen" así como "In love with Jerzy Kosinski", pero también recuerdo que muchos de mis libros favoritos tienen portadas que nunca podré olvidar. El que viene primero a mi memoria es "Ensayo sobre la ceguera" que leí hace como 9 años; fue el primer libro de Saramago que tuve en mi poder, y desde ahí, se convirtió en uno de mis autores preferidos. En este post, puede ver la pintura que estaba en la portada de mi libro, y me darán entonces la razón de porqué es inolvidable.
Siempre que pienso en portadas de libros, me acuerdo de mi amiga Dennice y el hecho de que no tolera las portadas que no son otra cosa más que los pósters de películas, obviamente, cuando los libros han sido adaptados al cine. A mi me molesta muy poco, pero sé que a ella la derrite ajjaja y siempre que las veo, pienso en ella.
En varias ocasiones, me he preguntado qué tipo de portada tendrán los libros que algún día publicaré, ésta era una de mis arbitrarias y exageradas mortificaciones, hasta que Morgan me dijo que, son las editoriales, quienes realmente eligen las portadas, a no ser que uno ya sea un autor muy muy famoso y con poder.
Por el momento, posiblemente mi próximo libro será elegido por su portada, a no ser que alguien aquí me deje una excelente recomendación, o de pronto recuerde un libro que ya tenía planeado leer.



















