martes, octubre 13, 2009

Peluquerías


Me disculpo por no haber escrito antes, pero pasaron muchas cosas que ya a estas alturas no voy a explicar. En fin, dado que ya es martes y apenas estoy escribiendo sobre peluquerías, la encuesta que habra hoy se cerrará hasta el jueves 22 de octubre a las 11:59 pm.

He aquí lo que tengo que decir sobre peluquerías.

Mi primer contacto con la palabra y su significado fue gracias a mi Avi -abuelito-. Cada mes sin falta, mi Avi iba a la peluquería a que el mentado peluquero le diera forma al poco cabello que tenía en ese entonces -jajaja hace más de 20 años-. Gracias a esto, yo siempre tuve presente lo siguiente: peluquería = lugar donde los hombres se van a cortar el cabello. Me pareció por años acertado y nunca lo cuestioné hasta ahora que leo el significado que da la RAE.

peluquería.

1. f. Establecimiento donde trabaja el peluquero.

2. f. Oficio de peluquero.


peluquero, ra.

1. m. y f. Persona que tiene por oficio peinar, cortar el pelo o hacer y vender pelucas, rizos, etc.

2. m. y f. Dueño de una peluquería.

3. f. coloq. p. us. Mujer del peluquero.


Fuente: Diccionario de la lengua Española. Real Academia Española, vigésima segunda edición. www.rae.es



(Nota: Luego de leer la definición, me doy cuenta que el siguiente párrafo es un total error, ya que me mis fundamentos salen de la nada, bueno, jajaja más bien surgen de mi mente cuando tenía unos 5 años. Sin embargo, pienso dejarlo porque lo redacté antes de haber consultado el diccionario)

En contraste, mi mamá, abuelita y yo, cuando nos teníamos que cortar el cabello íbamos al "salón"; nunca utilizamos el término completo de "salón de belleza". Según yo, años después los salones de belleza evolucionaron a estéticas unisex, y poco a poco las peluquerías fueron desapareciendo. Cabe aclarar que en la actualidad no están exintas, existen, pero ahora un señor de 70, 50 o 35 años perfectamente acude a una estética sin ser mal visto. A mi parecer, basándome únicamente en percepciones, antes las peluquerías eran de uso exclusivamente masculino, mientras que los salones de belleza correspondían sólamente a las mujeres; al surgir el concepto de estética unisex, toda la industria peluquera se revolucionó. (ajjaja amé lo de industria peluquera)

En fin, quiero finalziar con este poema de Neruda Walking Around; desde que lo descubrí, siempre que pienso en peluquerías lo recuerdo, pero además, me hace reflexionar si hoy, martes 13 de octubre de 2009 a las 7:38 pm estoy cansada de ser hombre.


Walking Around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.


Pablo Neruda

1 comentario:

Ricardo Otero dijo...

El miércoles fui a cortarme el cabello. Me da miedo ver que en mi cabeza veo cada vez más color carne y menos negro...

Por cierto, hay una canción de Pedro Guerra llamada "El marido de la peluquera", quizás ya la conozcas, a mi me hace llorar... Bueno no, casi.