jueves, marzo 20, 2014

Hace muchos equinoccios

Cuicuilco

Uno de mis mejores recuerdos de la secundaria sucedió hace ya muchos años, un día como hoy en la llegada de la primavera. Mis amigas y yo nos vestimos todas de blanco y fuimos a cargar energía a la pirámide de Cuicuilco (esta historia toma lugar en la ciudad de México). Después de estar ahí -honestamente no recuerdo claramenta cuánta energía cargamos en la zona arqueológica-nos fuimos al centro de Coyoacán. Tomamos no se cuántos camiones, el metro, nos chiflaron y dijeron cosas en la calle, pero eventualmente llegamos a Coyoacan y estábamos felices.

Centro de Coyoacán
Luego de dar la vuelta, comprar helados y cafés, cominos en un restaurant de comida china que una de mis amigas dijo que era lo máximo, las demás nunca habíamos comido nada chino. Ordenamos mucha comida. De pronto, vimos pasar a nuestro amor platónico afuera del restaurant, y las 4 nos salimos corriendo a saludarlo -aún me acuerdo que guapo era-. La pobre mesera pensó que nos habíamos ido sin pagar la cuenta. Eventualmente llegó la cuenta, y nos precisamente nos dimos cuenta que no teníamos suficiente dinero para pagar. La amiga de la gran idea de ir a este restaurant le marcó por teléfono (ajjajaj ahora lo que pienso esto debió ser en una caseta de teléfono porque nadie tenía celular en ese entonces) a una amiga que vivía en esa colonia, la pobre amiga anexada terminó pagando nuestra gran comida china.



Al regreso nos perdimos en el camión, terminamos en una colonia donde teníamos miedo de caminar, pero finalmente el día terminó y todas regresamos felices a nuestras casas.

Ese día fui muy feliz, y lo recuerdo todo con mucho cariño, porque siempre quise mucho a esas 3 amigas que tuve en la secundaria.

martes, febrero 18, 2014

No me interesa

Los canadienses han concluído -lo más seguro es que con buenas intenciones- que tengo un enorme interés y fascinación por sus viajes a México. ¿La realidad? ¡No me interesa en lo más mínimo!

Si son mis amigos cercanos, o gente cercana a mi, adelante, cuéntenme detalles de sus viajes a Cancún. La verdad es que las personas cercanas a mi y que estimo en este país, no hacen ese tipo de viajes ni en México ni en ninguna otra parte del mundo. No viajan con un afán de exotismo.
Esto creo que no lo he aclarado, en los siguientes párrafos lo explico.

Estoy cansada de la gente que viaja a México y nos ve a los mexicanos siemplemente como la otredad. ¡Cansada! No voy a tenerlos en mejor estima si es que decidieron salir de su hotel para experimentar el verdadero México. No me conmueven sus fotos con dos niños jugando futbol en la calle, o los precios del puesto de tacos callejero que encontraron. Al contrario, me molesta como explotan y se apropian de imágenes que no les pertenecen ni comprenden. Mis amigos cercanos no harían tal cosa en sus viajes a México, no me mandarían ligas de sus fotos, o una crónica de su salida del hotel rumbo al verdadero México.

Creo que este texto tiene un poco de enojo, y es que precisamente alguien me acaba de mandar una serie de fotos que un conocido tomó, el típico "un amigo de un amigo". Las 20 fotos que vi son una constante explotación de la cultura mexicana. Y aunque la gente tenga buenas intenaciones, a estas alturas ya no me importa.

Si no eres mi amigo cercano, no me interesan tus viajes a México, ni el lugar donde descubriste los tacos de pescado, tampoco me importa el grado de perfección de tu salsa o guacamole.

viernes, febrero 14, 2014

En el pasado

Años atrás...

Estaría riéndome como loca con mis amigas.
Hubiese estado empacado mis trufas caseras para regalárselas a mis amigos.

Mi Avi le daría a mi abue una paleta payaso.

Yo tal vez pensaría en un día, encontrar a un buen hombre.

Tendría esperanza.

Emocionada, así me sentiría.

Todas las mañas

Parque Marpole, afuer de mi casa
En las mañanas, cuando camino a mi clase de yoga pienso en mi Avi. Me imagino que está aquí conmigo, y que camina a mi lado. Que platicamos sobre el clima: cuando llueve, cuando cae brisa y mi Avi cree que no necesitamos el paraguas, que a le basta con su cachucha.

Mientras caminanos platicamos sobre la gente que vemos, sobre las ardillas trepándose en los árboles. Yo lo tomo del brazo porque me encanta ir del brazo de la gente, sobre todo del brazo de mi Avi.
Tal vez nos detenemos en un café, nunca se si llego a mi clase de yoga.

Pero cada mañana, mientras camino las dos primeras calles, pienso en mi Avi.


miércoles, febrero 05, 2014

Otro sueño musical

He descubierto un nuevo sueño en mi vida. Este sueño forma parte de una larga lista de sueños artísticos donde se incluyen: ser bailarina profesional (diversos estilos incluidos, burlesque, hip-hop, bhangra), cantar como Concha Buika o Teresa Salgueiro.

Mi nuevo sueño forzosamente va acompañado de otro elemento que como tal no es mi sueño, pero que es indispensable. Quiero ser profesora de yoga (elemento forzado) y crear infinida de listas de reproducción con musica perfecta para clases de yoga. En ese nuevo sueño me imagino creando listas para clases de hatha, otras más llenas de energía para clases de vinyasa, otras más para yin. Y claro, siempre encontrando la canción perfecta para shavasana.

Me imagino estas canciones y la emoción y alegría que me daría tenerlas como fondo en mis clases de yoga. Al mismo tiempo, imagino a mi mamá compadeciendo a mis alumnos que serían forzados a escuchar mis elecciones musicales (mi mama siempre está en contra de lo que escucho, al menos un 95%).

Esta canción sería sin duda parte de una de mis listas musicales.



No puedo asegurar si este nuevo sueño artístico debo colocarlo automáticamente en la lista de sueños frustrados. Pero pensar en él me hace feliz.


viernes, enero 24, 2014

Gogol y Música

Como escribí hace poco, este libro sobre el que comentaré me ha gustado tanto que amerita una entrada en mi blog.

El libro es The Namesake de Jhumpa Lahiri, en español se titula El Buen Nombre. Es la historia de la familia Ganguli, con un mayor enfásis en la vida de uno de los miembros de esa familia: Gogol.

Ya he declarado previamente lo mucho que disfruto leer historias sobre inmigración, siempre de alguna forma o de otra me hacen identificarme con ellas, siento una afinidad difícil de explicar.

Pero este libro tiene además un personaje que sé formará parte de mi memoria literaria, de esos personajes cuyo nombre y personalidad es dificil de olvidar (Benito Torrentera, Oscar Wao, Yunior, Molly y Anna, Relumbrón y Evaristo, son algunos que recuerdo ahora sin mucho esfuerzo). Este nuevo personaje es Gogol, quien hoy me ha hecho escuchar a Sheila Chandra todo el día, aunque no creo del todo que Gogol hubiese disfrutado tanto estas canciones como yo lo hago.



miércoles, enero 15, 2014

Primera del 2014

Al menos una vez al mes, me vuelvo adicta a una canción. Puede ser algo de moda y trivial, algo que llevo años disfrutando pero que he vuelto a descubrir, o bien un tema totalmente nuevo dentro de mis gustos musicales. Esta adicción musical me hace escuchar una canción varias veces al día, todos los días por al menos dos semanas. (En caso de que tenga letra, no descanso hasta aprendérmela)

Mi primera adicción musical de este año, es la versión de Siboney de una artista que admiro ya desde hace años: Concha Buika


Buscando quejas

Últimamente creo que tengo un problema con decir la verdad de forma muy directa. Sé que hay personas que me conocen que dirán que siempre he tenido cierto problema con esto, pero siempre lo negué o me justifiqué de alguna forma u otra.

No sé si mi problema del todo tenga que ver con la verdad y la forma en que me expreso, o más bien en lo que honestamente debo decir se me está haciendo una obsesión. He dejado bastante claro tanto en este blog, como en mi otro blog en inglés, lo cansada que estoy de las falsedad de la gente -y otros temas relacionados-. Me he quejado en diversas formas literarias (prosa y poemas) más de una vez. Cuando he escrito dichos textos, lo he hecho porque siento la necesidad emocional y mental de hacerlo. Su publicación, me ha generado un sentimiento de libertad, me dan una sensación de alivio, de compañía.

Nunca he esperado que la gente esté de acuerdo con mis textos, no los escribo para que la gente me de la razón (aunque claro, siempre es reconfortante saber que hay gente que comparte la misma opinión), pero creo que ya es tiempo de dejar de reiterarmi rechazo total a ciertas cosas que forma parte de mi nueva vida y alrededores. Al menos, creo que tengo que encontrar una nueva cosa para quejarme ajjajaja.

viernes, enero 10, 2014

Registrando libros

Uno de mis regalos de cumpleaños (gracias a mi querido y precioso Arthur) fue un diario de lectura que adoro.

Como su nombre lo indica, es un pequeño diario donde uno escribe qué libros ha leído. Cada hoja permite escribir el título del libro, la fecha y también hay espacio suficiente para una pequeñas reseña, comentarios o sencillamente lo que uno quiera escribir al respecto. Amo mi diario, y me gusta tanto que tengo miedo de comenzar a utilizarlo.

Por lo pronto, he concluido que:

  • En mi blog escribiré únicamente sobre lecturas excepcionales. Por ejemplo, ahora leo La Cena, de Herman Koch, y me está gustando, pero no creo que amerite una entrada en mi blog como solía hacerlo hasta antes de la llegada de mi pequeño diario.
  •  Mi diario de lectura comenzará en el 2014, aunque tal vez, un día de motivación o aburrimiento decida escribir sobre libros pasados que recuerdo perfectamente porque me han fascinado y marcado de cierta forma. El problema serán las fechas. ¿En qué año leí Ulises Criollo o los Bandidos de Río Frío? ¿Crimen y Castigo?
Por ahora, me gusta que mi problema sea una cuestión de cómo registrar la literatura que ha formado y forma parte de mi vida.