Estar enojada me inspira a escribir, pero a la vez, no me gusta hacerlo porque siento que pierdo objetividad. Y el problema es que no me refiero a escribir poemas, sino a discutir cuestiones que siento deben ser tratatos objetivamente o mejor no discutirse del todo. Ejemplo de estos temas son mi relación con la univerisdad en Canadá, las compañeras que tuve durante dos años de mi vida académica aquí, y el feminismo.
Discutir esto se complica aún más porque hasta antes de vivir en Canadá dichos temas los tenía muy claros. Siempre amé ir a la escuela, incluyendo obviamente la universidad -de chiquita, incluso lloraba si por algo tenía que perder un día de clases-. En México siempre tuve amigos y amigas, obvio había gente que no me caía bien, y estoy segura que yo a mucha gente jamás le caí bien, pero en general siempre tuve un muy buen círculo de amistades. Y sobre el feminismo, no tenía opinión alguna, jamás cruzó por mi mente el tema, nunca me cuestioné si yo era feminista o no. Ahora que lo pienso, tal vez siempre lo fui, pero repito, el tema jamás cruzó por mi mente.
Y todas esas cosas que tenía claras en México aquí cambiaron radicalmente, y hasta la fecha aún me cuesta trabajo aceptarlo y comprender el por qué. Justo hoy, ahora, estoy decepcionada nuevamente de todo esto, lo peor es que a veces pienso que sólo soy yo, que quizas no soy una buena feminista y no estoy comprometida con la causa, que no soy tan radical como a veces alego ser. Pero luego sigo pensando, y me doy cuenta que apoyo mi postura en muchos temas y que actuar o seguir otras corrientes sería no ser yo misma.
En fin...hoy no creo que sea un buen día para escribir objetivamente sobre lo que pienso.