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domingo, mayo 31, 2015

Hijo Pródigo

Nunca he sido fan de la parábola de El Hijo Pródigo que es parte de el Evangelio según San Lucas. No es precisamente que esté en contra del hijo pródigo -aunque claro que su actitud y decisiones son molestas-, y también comprendo que la verdadera enseñanza de esta historia radica en el amor incondicional que el padre le tiene a su hijo. Lo que siempre me ha molestado un poco, es que el buen hijo, el que se queda siempre a trabajar con su padre es ignorado, poco reconocido y no celebrado del todo.

Lo curioso, es que siento que ahora, mi situación  espiritual es un perfecto ejemplo de esta parábola.

Luego de años de no estar verdaderamente cerca de la iglesia católica, he regresado a ella. Ciertamente nunca la dejé, pero por ejemplo, llevaba 15 años sin confensarme, y por ende 15 años sin recibir comunión. Todo ese tiempo, claro que seguí creyendo en Dios, pero siendo honestos, directamente desobedecí cosas de suma importancia que enseña el catolicismo.

Este año, uno de mis propósitos fue regresar a la iglesia, y mi única intención era ir a misa con regularidad. Literalmente vivo atrás de una, y mi arguemento de no saber oraciones ni cómo seguir una misa en inglés simplemente no podía seguirlo sustentando. Así que en enero, imprimí oraciones y el formato de una misa en inglés, caminé menos de dos minutos y llegué un domingo a misa. Desde ese domingo no he vuelto a faltar a misa.

Muchas cosas han influído a mi regreso, he aquí algunas.

1. Recuerdo de quién soy. Ir a misa, y estar dentro de la iglesia me hacer recondar el quién soy, en dónde crecí y de dónde vengo. Sé que esto puede sonar un poco ridículo, pero cuando uno es un inmigrante lejos de su país -mismo que además no visito seguido- estas cosas adquieren un significado diferente. La iglesia a la que voy, no es para nada como la catedral de Puebla, pero cuando estoy adentro siento que respiro el mismo aire, siento que me encuentro a mi misma.

2. El Padre de mi iglesia. Amo al padre de mi iglesia. Nunca en mi vida había estimado tanto a un Padre, jajajaja de hecho, nunca antes había apreciado a un Padre del todo. El Padre de mi iglesia es joven, no te juzga sino que verdaderamente te orienta, te hace pensar, habla de cosas que tienen sentido en el siglo XXI. ¡Sabe mi nombre!

3. Comunidad. Mi experiencia en México con la iglesia es que uno va a misa, y punto. Sé que hay excepciones de gente que se involucra en actividades, pero yo jamás conocí o hice amistad con nadie de la iglesia, nunca supe nombres de nadie. A diferencia, aquí, hay un verdadero sentido de comunidad. En menos de seis meses conozco a mucha gente de la iglesia, sé sus nombres, me doy cuenta que en verdad me estiman y yo a ellos. Siento que pertenezco, y eso me hace infinitamente feliz.

Soy sin duda como El Hijo Pródigo, he sido bienvenida y recompensada, me han llenado de atenciones y de amor verdadero en mi regreso a la iglesia, nadie me ha recriminado ni juzgado. Todo esto me ha hecho muy muy feliz.

viernes, febrero 20, 2015

Señora Meche

Iglesia de El Carmen (Foto de

Cuando era niña y fui a clases de catecismo para hacer mi primera comunión, mi maestra en la Iglesia de El Carmen en Puebla, fue la Señora Meche. No recuerdo nunca haber estado en contra de ir, quizás porque mi amiga Teicu de la primaria iba conmigo. No estoy segura si fui todos los sábados por 3 meses, o por 6. Sólo sé que las clases eran los sábados en las tarde de cuatro a seis de la tarde (ajjaja ok, la verdad tampoco recuerdo la hora, pero mi aproximación parece lógica). La Señora Meche nunca fue mi máximo, pero nunca le tuve miedo o me pareció mala maestra. La recuerdo perfectamente, sus lentes, falda, y cómo nos daba siempre una paleta o algún dulce al terminar la clase.

Interior de la Iglesia de El Carmen
Terminé mi curso, lo pasé, me confensé e hice la primera comunión con el resto de mi clase. Mi tía Chatis y mi tío Álvaro fueron mis padrinos, mi mamá me organizó un desayuno donde hubo chilaquiles. Mi comunión fue un 24 de julio.

Ahora en Vancouver, vivo detrás (a no más de 50 metros) de una iglesia católica, es la de San Antonio de Padua, y este año, uno de mis propósitos fue comenzar a ir de forma regular. El padre, es lo máximo, creo que nunca un padre me había caído tan bien. Es ahora que voy a misa, que veo las diferencias y el cómo la gente se comporta, que he hablado con el padre, que me doy cuenta lo buena y excelente que fue mi educación del catecismo, lo buena maestra que fue la Señora Meche. No sé que sea de ella, pero siento que tengo mucho que agradecerle por lo que hizo por mi.





Vacunación en los ochentas

En México, mi mamá no me cree, pero es una realidad que en ciertas partes del mundo los padres de niños están decidiendo que no vacunarlos es lo mejor. En este post no pretendo dar mi postura sobre el tema, solo que me pareció una buena introducción. Ayer que fui con el Dr. para que revisara todas las vacunas que me pusieron en México cuando era niña y ver si es que necesitaba algún refuerzo o algo nuevo.

Antes de sentirme feliz, me sentí como una anciana, porque el Dr. practicamente me dijo que mi cartilla de vacunación estaba vieja (vintage fue el término que utilizó), a lo que le dije, bienvenido al sistema nacion de vacunación en México durante los ochentas.
Reconozco que sí se ver super arcaica

Abrío el Dr. su programa en la computadora y yo le fui diciendo las fechas y el tipo de inmunización que recibí. Al terminar me dijo tu mamá te quiere mucho, porque siempre te llevó justo a tiempo, con verdadera exactitutd cuando te tocaban las vacunas. Hubo un día que me llevaron a vacunar el 26 de diciembre, sí, al otro día de mi cumpleaños. Le dije entonces al Dr. mi abue era quien me llevaba.

Siempre he estado agradecida de todo lo que mi abue ha hecho por mi, y ayer reconocí nuevamente lo mucho que siempre me quiso porque siempre me llevó a vacunar, nunca se atrasó por un sólo día, nunca me faltó una sola vacuna.


martes, diciembre 02, 2014

Lejos y distante

Una de las pocas cosas que me hace sentirme cerca de México, aún con la distancia, son las celebraciones que cada año el consulado de México realiza para conmemorar el aniversario de la independencia.
Siempre que voy soy feliz, lloro al cantar el Himno Nacional y espero ansiosa al próximo año.

Este año, la celebración no fue como años anteriores. Hubo grandes cambios, mismos que me imagino fueron provocados por cuestions de presupuesto. La fiesta fue mucho más pequeña, la más pequeña que he visto. Sí, es cierto que hubo deliciosa comida gratis, pero creo que todos hubiésemos cambiado eso por celebraciones como las de años anteriores.

Cuando entré al salón donde era la fiesta y me di cuenta de lo pequeña que era quise llorar, creo que estuve a punto de hacerlo. Y no porque estuviera feo o mal organizado, sino porque esa gran celebración a la que solía ir, esas pocas horas que me hacían cada año sentirme cerca del México que tanto extraño, se habían reducido a casi nada. Me quedé, canté el himno de Canadá por primera vez, y claro el himno de México. Grité Viva México como todos los años. Pero me sentí tan lejos del país que tanto quiero.

Votando

Hace un par de semanas, justo en el primer aniversario de mi ciudadanía canadiense voté por primera vez fuera de México. Siempre, desde pequeña me emocionaba el hecho de votar, en mi familia todos siempre votaron, y en cuanto tuve edad para hacerlo en México, felizmente lo hice. Ahora aquí en Canadá, puedo ejercer el mismo derecho. Tristemente también me da gusto que por primera vez voto por candidatos en los que creo, en los que deposito mi confianza porque sé que harán buen uso del poder, no tengo que votar por el que sin duda robará pero al menos hará más por la población.

Las elecciones municipales aquí son muy diferentes a las de México, pero al menos uno sí puede votar directamente por aquél que uno elegia como presidente municipal (mayor aquí).  Además de ese voto, uno elige a los consejeros municipales, miembros de la directiva de parques y y del fondo escolar. En total uno vota por aproximadamente 20 personas, así que la boleta electoral es mas bien un libro. Tuve que votar además sobre 3 cuestiones específicas sobre el manejo de dinero de la municipalidad en asuntos específicos.

Salí vez de la casilla para votar, y orgullosamente me puse la estampa que me dieron donde dicía que había votado.

¡Espero ansiosa al próximo año para votar en las elecciones federales! Porque sí, es cierto que esto es el primer mundo, pero también los gobiernos cometen atropellos contra aquellos que más lo necesitan. 




viernes, septiembre 13, 2013

Otro Grito

Como cada año, el sábado pasado fui a la celebración de El Grito de Independencia organizado por el consulado de México en Vancouver. Siempre me gusta ir, y desde el 2010 comenzaron a traer aristas para conciertos. Este año, al igual que en el 2010, vino Aleks Syntek y nuevamente disfruté su concierto (Morgan ya es su fan y se sabe las canciones; ¡ah! Y ambos se siguen en Twitter)

Tal vez porque comienzo a hacerme vieja, o porque no voy a México seguido (una vez en 6 años), pero siempre lloro en esta celebración. El sábado, justo antes de que la nueva Cónsul diera El Grito, pasaron un video -que por alguna razón no puedo encontrar-sobre México, turismo, gastronomía, etc. Una señora que estaba junto a mí, también lloró en partes del video como yo. Después de El Grito, literalmente no pude cantar las primeras líneas del Himno Nacional, pero me repuse inmediatemente y canté-grité como loca.

 Ahora que recuerdo, creo que también lloro cuando los mariachis cantan y tocan canciones como "Que lejos estoy del cielo donde he nacido..." y es que en verdad, estoy muy lejos del cielo de México.



lunes, agosto 26, 2013

12 cosas

Hace 6 años llegué a Canadá, y muchas cosas han pasado desde entonces. Sin razón alguna he decidido hacer una lista de mis 6 primeras impresiones de Canadá y 6 nuevas impresiones que ahora tengo luego de 6 años de mi llegada. 

Primeras impresiones

1. La gente no es bilingüe (los canadienses no hablan con fluidez inglés y francés)
2. Las calles/carreteras nunca tienen hoyos
3. La gente se quita los zapatos para entrar a las casas
4. Puede uno dejar cosas afuera de su casa y nadie se las roba (carreolas, zapatos, bolsas, prácticamente cualquier cosa)
5. El transporte público es apto para personas discapacitadas
6. Los canadienses aman México, concretamente Puerto Vallarta, Cancún y toda nuestra comida -incluyendo versiones falsas de nuestros tacos-

Cosas que 6 años después pienso

1.La gente está obsesionada con los bienes raíces
2. Los canadienses son amables y educados, por lo que pocas veces dicen lo que verdaderamente creen u opinan.
3. La comida es mala, muy mala
4.Existen políticos respetables
5.Siempre me siento segura camiando sola, confío en la policía y me da gusto el compromiso que prácticamente toda la gente tiene con el medio ambiente. Salir del doctor y dar simplemente las gracias siempre me parecerá algo increíble.
6. El hockey es interesante y emocionante, aunque por alguna razón tolera la violencia



jueves, agosto 08, 2013

Sin nada que aportar

No sé cómo comenzar a escribir las cosas que quiero contar. Necesito quejarme y quejarme, pero a la vez sé que me sentiré culpable y con remordimiento; al mismo tiempo creo que siempre es  bueno desahogarse, pero creo que me limitaré a un solo tema. (Esta es una buena introducción al tema que quiero hablar)

Debo confensar que mi tolerancia a los canadienses que me rodean es practicamente nula luego de casi 6 años de tratar (TRATAR) de comprenderlos y adaptarme. Obviamente, es cierto que existen millones de canadienses en este país , por eso me refiero únicamente a los que me rodean, y sin duda no a todos, pero no puedo ponerme a hacer aclaraciones y excepciones con nombres y detalles -creo que el único canadiense que lee esto es Morgan mediante la supuesta traducción que Google ofrece-.

Por alguna razón que honestamente no comprendo, ser cool e interesante es lo que se valora dentro de la gente con la que convivo mas. Yo no soy, he sido ni seré cool, nunca lo ambicioné ni me interesa en absoluto. Pero aquí, esto me hace sentirme totalmente excluída de la sociedad. Tampoco soy graciosa o divertida, no hago chistes ni menciono referencias de cultura pop americana. Leo libros que nadie mas lee, escucho música que sólo mi amigo Patricio y yo disfrutamos,  veo las noticias y me interesan los paneles políticos y las actividades de organizaciones no gubernamentales, digo lo que pienso, aunque tristemente esto último ya no siempre es cierto. 

Sé que en México, también era rara, bueno, era la misma que soy ahora, pero me sentía más comprendida, quienes eran de verdad mis amigos valoraban mi amistad y lo que yo como persona ofrezco y represento. En México, me sentía al menos medianamente inteligente, con tema de conversación, y si bien no era la persona más interesante en una reunión, siempre sentí que tenía muchas cosas que aportar. Aquí me pasa lo opuesto, no me siento inteligente en lo más mínimo y siento que a nadie le interesa lo que soy y represento.  Posiblemente lo anterior no sea cierto, tal vez lo exagere y sé que Morgan trataría de dar ejemplos que me desmienten, pero sea como sea, así es como  lo siento.

Quizás es unos años finalmente me vuelva cool (cosa que dudo porque no está en mis planes, ya me he sobre adaptado bastante) o logre finalmente que nada de esto me afecte.

lunes, mayo 27, 2013

Acoso callejero

Siempre he estado en contra del acoso callejero, pero no fue hasta hace unos meses que me di cuenta que existe un nombre para esta conducta y que hay gente tan molesta como yo. Obvio, el nombre que aprendí es en inglés porque ahora vivo en Canadá. El término es street harassment, que en español es simplemente acoso callejero.

libidinoso, sa.
(Del lat. libidinōsus).
1. adj. lujurioso.


Recuerdo alguna vez haberme quejado con mi mamá, quien me dijo que lo tomara como algo positivo, que ya quisiera muchas mujeres que alguien les dijera algo en la calle. Aquí en Vancouver, quejándome con Morgan de lo mismo, éste me dijo algo similar, que había muchas mujeres a las que nadie nunca les decía nada en la calle. Si bien en cierto que nadie nunca me ha grito en las calles de Canadá como me pasaba con frecuencia en México, eso no quiere decir que no haya sido víctima de este tipo de acoso aquí, en el famoso primer mundo donde uno siempre cree que hay respeto, calles limpias y equidad hacia los grupos vulnerables. 

lujurioso, sa.
(Del lat. luxuriōsus).
1. adj. Dado o entregado a la lujuria. U. t. c. s.




No sé si haya mujeres a las que este tipo de acoso no les moleste, tal vez las haya, y no las juzgo. Pero a mi, en mi opinión y experiencia, esto siempre me ha parecido extremadamente molesto. He tenido miedo, me he tenido que esconder, cruzar la calle, evitar salir o ir a ciertos lados con tal de evitar este acoso.

lujuria.
(Del lat. luxurĭa).
1. f. Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales.
2. f. Exceso o demasía en algunas cosas.


Sí, me han gritado vulgaridades, me han dicho también cosas que tal vez en otro contexto no serían ofensivas, me han seguido tanto en coches como caminando, me han visto, como diría mi abue, con esa mirada libidinosa que te desnuda (al parecer, éste termino no existe en inglés) en la vía pública o en el transporte, me han gritado nombres.

En la actualidad, me rehúso a vestirme diferente, sin embargo, mientras viví en México, sabía que no podía darme el lujo de ponerme una falda -menos un vestido-y luego subirme al camión (y la sola idea de imaginar esto una vez que estuviera oscuro es inconcebible). Aquí tengo un poco más de libertad en ese sentido, misma que es un privilegio del cual estoy plenamente consciente, pero tampoco estoy exenta del acoso callejero en las calles verdes de Vancouver ya sea que me vista con falda, vestido o pantalones. Además, el vestirme como quiera no tiene por qué ser un privilegio, es un derecho, mismo que no ejercí plenamente en México por miedo.

Sé que habrá personas, tanto mujeres como hombres que piensan que esto no es mas que una exageración, una causa más que las feministas inventan para estar en contra de los hombres. Habrá quienes esté de acuerdo conmigo, habrá quienes no. Solo me queda decir que el acoso callejero debe terminar

Recomiendo este sitio en inglés y este en español.




miércoles, marzo 13, 2013

Haz lo que vieres

En México usamos una frase que dice  "A donde fueres, haz lo que vieres", es quizás una forma más siemple de lo que que mi amiga Nalle y yo llamamos sobre-adaptación. En general, tanto la frase como el contenido de la misma es algo que apoyo y que practico constantemente aquí. Aún recuerdo la primera vez que entré a una casa en Vancouver, y vi, sin comprender el porqué, como la gente se quitaba los zapatos y los dejaba a la entrada... en ese momento, no tuve mas que copiarles y fingir nula sorpresa.

Aunque creo adaptarme constantemente en esta sociedad canadiense, creo que ya he llegado a mi límite, sobre todo en cuestiones personales. A veces creo que siempre soy yo la que me tengo que estar interesando por lo que la gente, conocidos, familiares y amigos hacen aquí, tratando siempre de comprenderlos, sus gustos, actividades, el cómo funcionan ciertas cosas y sus significados. Muchas veces mi interés es honesto, soy un persona que le gusta conocer lo que la gente que me importa hace, dice y le gusta, desde cosas importantes hasta detalles ridículos, pero también es cierto que mi interés en ciertas cosas es nulo, pero por educación y en mi afán por adaptarme a esta cultura, ahí esta Silvia, siempre tratando. Pero hay veces que me pregunto ¿quién trata de verdad y honestamente de comprenderme a mi, mis gustos y costumbres, lo que verdaderamente me gusta? Sé que la respuesta no es nadie, sé que hay personas que lo intentan, pero de muchas otras estoy decepcionada. Esto tal vez sea mi culpa porque siempre tengo altos estándares para la gente, quizás las juzgo como perfectas o al menos espero que respondan de la misma forma en la que yo respondería a ciertos temas.

Aquí estoy yo, tratando de saber más y más sobre Gretzky, Emily Carr o el sistema político del partido conservador, aquí está Silvia comiendo papas hervidas sin sal -la gente cree aquí que eso es puré de papa- y tratando de comprender por qué la gente en Vancouver finge amar la naturaleza y respetar los derechos humanos sobre todas las cosas mientras viven en zonas residenciales que les pertenecen a los grupos indígenas.

Mientras tanto, nadie aquí sabe quien es Edson Arantes Do Nascimento o qué significa escribir versos bajo la noche estrellada. Me ven a veces como esa pequeña criatura salvaje del tercer mundo con historias raras, interesantes claro, pero raras. Sé que hay gente que me quiere, que honestamente se maravillan cuando les cuento cómo se celebra un día de la Independencia en México, pero nadie sabe de qué trata mi Himno Nacional o qué música en español me gusta escuchar. ¿Alguien se ha preguntado acaso cuál es mi telenovela favorita o si veía telenovelas en México? Pero Silvia siempre sabe qué películas son las favoritas o al menos el estilo de películas que aquí la gente con la que me rodeo ve.

Y hay días que ya estoy cansada de fingir que me gustan las pinturas del Grupo de los Siete, o de tratar a los animales como personas, comienzo a alcanzar mi límite, y hay cosas para las que he decidido dejar de fingir adaptación o interés. Posiblemente sólo escribo sobre este tema porque últimamente he estado cansada de todo esto, porque a veces siento que vivo en un mundo que nadie más comprende. Tal vez a final de cuentas siga fingiendo y dándole oportunidades a la gente a mi alrededor; y es un hecho que cuando me den papas hervidas sin sal, me las seguiré comiendo porque así fui educada.

jueves, febrero 21, 2013

Extremadamente molesta

Hay un ratón en mi casa, y estoy convencida de que está en mi recámara.

De hecho, varios ratones han habitado mi casa en los últimos años. La razón no es que viva en un lugar asqueroso y que nunca la limpie, sino que todo está hecho de madera. Tal vez lo anterior no tenga sentido, a mi llevó tiempo asimilarlo y de hecho mi familia en México no me cree del todo cuando digo que aquí las casas son de madera.

 Ya sean departamentos o casas (otra cosa molesta es que aquí un departamento no es considerado una casa, una casa tiene que ser una casa sola para llamarse casa) están llenas de hoyos en todas partes. Por ejemplo mi estufa es electrica y el enchufe sale de una pared, misma que obvio debe tener un hoyo. La calefacción, aún cuando realmente no sé cómo funciona, igualmente tiene hoyos. Pues por ahí entran los estúpidos ratones.

Durante los casi 5 años que he vivo aquí hemos atrapado a varios ratones gracias a las clásicas trampas que todos conocen. Al parecer, o según la teoría de Morgan, las posibilidades de tener ratones en el verano son escasas, mientras que en el invierno, al buscar los ratones lugares cálidos, siempre hay más. Obviamente hemos tratado de cerrar los hoyos de todas las formas posibles y por días o tal vez semanas parecen funcionar, pero de alguna forma o de la otra, los ratones siempre ganan. Los he escuchado en las paredes, rascando y haciendo nuevamente el hoyo que hemos sellado.

Mi relación con los ratones en general es la siguiente: no les tengo miedo, no los amo, pero es justo decir que no me dan miedo o pavor. En un mundo ideal, y si pudiera, quizás los atraparía sin matarlos y los liberaría en la calle, en el parque, no lo sé. Pero no vivo en ese mundo ideal, los he visto caminar en mi cocina, he tratao por meses de bloquearles el paso, de matarlos dignamente con trapas. Y como tengo un límite, compré trampas de pegamento que la parecer son ilegales en alguns países, estados o provincias -no son ilegales en donde vivo porque fácilmente puede comprarlas-. 

Y ahora comenzaré a quejarme, porque estoy ¡CANSADA! de los estúpidos ratones.

1. Estoy harta de verlos caminar en mi cocina...de pasearse descaradamente debajo de mi estufa y debajo de mi refri...de escuchar sus ruidos.

2. Si en Canadá usáramos zaptos -y ahora en el invierno, botas-dentro de las casas, ya los hubiera aplastado

3. Estoy cansada de que nadie me crea, porque aunque fingen hacerlo, la verdad es que sé que nadie me cree o comprende lo molesto y asqueroso que es verlos en el lugar donde preparo la comida, donde camino para prepararme un té. Nadie me cree que los he escuchado haciendo ruidos en las paredes. 

4. Estoy harta además de tener que respetarlos como seres vivos y animales que son. Harta de ser considerada como mala persona  porque no respeto a los animales, por que ¿quién soy yo para querer que mueran en una trampa de pegamento o que mueran en general? Harta de tener que fingir civilidad en este país donde todo mundo finge bondad pero tiene doble estándares para todo.

5. Anoche vi al ratón fuera del área de la cocina, en el pasillo, y sin tener a mi alcance algo para matarlo lo vi  caminar hacia mi recámara, ¡lo ví! Y cuando finalmente tuve herramientas para matarlo y puse trampas en la puerta para que eventualmente fuera capturado, no lo logré. Y lloré de desesperación, coraje, cansancio y frustración. Dormí en el sillón porque no pienso dormir en mi recámara hasta que vea yo a ese estúpido y miserable raton en una trampa.

6. No me importa que pasen semanas, hasta que yo no lo vea muerto, no voy a descansar...y justo a hora comienza a oscurecer, y saldrá de alguna parte, y no voy a descansar hasta que desaparezca. Y no me voy a disculpar con los canadienses por querer la muerte de ese ratón,

martes, agosto 28, 2012

Cuando odio estar aqui

Cuando me desespero, enojo o deprimo, lo primero que siempre digo es que odio estar y vivir aquí, cosa que no es cierta en absoluto, pero que me ayuda a desahogarme. Ayer me pasó, y por raro que parezca no tiene nada que ver con mi búsqueda de trabajo, trámites migratorios, clima etc.

Una de las muchas cosas a las que siento que jamás me adaptaré es en cuestiones familiares. ¿Cómo explicarlo? Yo fui educada, al igual que mucha gente, de una forma muy específica, con creencias y costumbres que ahora son parte de mi. Es cierto que desde que tengo conciencia de adulto -mmm, creo que ese término lo acabo de inventar- hay cosas que he rechazado y de las cuales estoy 100% en contra, pero hay muchas otras que apoyo en su totalidad. Mi abue, por ejemplo, cree que son los hijos los que siempre deben buscar a los padres, y punto, no hay otro argumento. Mi abue, y su papá -mi bisabuelo- que creen firmemente esto, sin duda tendrán sus razones y está en todo derecho de actuar de esa forma, pero a mi siempre me pareció algo en lo que no estaba de acuerdo en absoluto.

Sin embargo, hay otras cosas que se me han enseñado que creeo firmemente, que me parecen correctas. No siempre todo lo correcto te hace feliz, pero sencillamente hay cosas que así deben ser, al menos en mi punto de vista. Pero aquí, la gente hace lo que quiere sin importarle nada más. Lo peor es que no se si son los canadienses, la gente que me rodea o qué demonios, pero me frustra tanto que comienzo a generalizar y termino diciendo, que odio estar aquí.

Estaba muy molesta, hoy en la mañana he descubierto más información y lo sigo estando, pero anoche, Morgan me dijo que él comprendia y que sentía algo parecido. Esto me hizo sentir aliviada, me hizo darme cuenta que no es que sea mala, envidiosa o grosera, simplemente estoy molesta con algo en lo que creo tener la razón, y el saber que Morgan, aún con su modo bondadoso siente algo parecido me hizo sentirme inmensamente mejor,

Por ahora, no me queda más que esperar a que regrese del trabajo para quejarme otra vez y sentirme comprendida.

martes, julio 10, 2012

Mercados

Granville Island, Vancouver
Más Granville Island
Donde dice TEA, compro mi té
Toda mi vida me han encantado los mercados con artesanias, comida, flores, etc. En Puebla, amaba ir a Analco y los Sapos, y como nunca nadie quería ir conmigo (jamás comprendí el por qué), cada domingo yo sola me iba, y era muy feliz. ¡Sí, todos los domingos!

Analco, Puebla (es mala foto pero no encontré algo mejor)
Los Sapos, Puebla

En el DF amaba Coyoacán pero cuando vivía ahí no era lo suficientemente grande como para ir y venir sola, y no estaba precisamente cerca de mi casa. Aquí en Vancouver, lo más cercano a estos mercados es Granville Island, aunque que dista mucho de mi querido Analco (aún así, Granville Island es de mis lugares favoritos en Vancouver, si pudiera, iría igual cada domingo). Pero dado que mis opciones aquí son limitadas, me sobre-adapto a lo que esta ciudad me da, y este verano me ha dado  los mentados Vancouver Farmers Markets.

Tipo de verduras en Farmers Market

Los Farmers Markets son mercadillos que se ponen en diversas áreas de Vancouver sólo durante el verano y donde puede uno comprar frutas y verduras frescas producidas localmente (contrario a lo que uno pueda pensar, estas frutas y verduras son más caras que las que uno compra normalmente en el súper o la verdulería) como zanahorias, betabeles, fresas, etc. La producción aquí no es muy variada, recuerden que prácticamente todo el año hace un frío asqueroso. También hay vendedores de mermeladas caseras, vinagres, pan, etc.


Ejemplo de Farmers Market en Vancouver

En algunos mercados hay mas puestos de artesanías, y todos son al aire libre. El sábado pasado fui al que está más cerca de mi casa, y fui feliz. Tal vez no era la gran cosa, pero no hay aquí un Analaco, y tampoco está aquí la muchacha a la que siempre le compraba mis papas con salsa casera en los Sapos, también me he acostumbrado a que las frutas y verduras siempre son caras, así que, tomando en cuenta todo los anterior, no me queda mas que amar los Farmers Markets con lo que me ofrecen y regresar este sábado otra vez (al parecer rotan a los vendedores, así que este sábado habrá productos y vendedores distintos a los que ví el sábado pasado).

sábado, mayo 19, 2012

Drogba y Kesler....soy feliz aquí

Ice tea
En la tarde, mientras estudiaba para mi clase de francés y Morgan estaba en la computadora, mi amigo Ricardo comentó que posiblemente tendría tiempo de ver un pedazo de  la final entre el Chelsea y el Bayer. Me dije, "Silvia, vamos, prende la tele y ve futbol de calidad" Lo hice, estaban en tiempos extras y Morgan comenzó a ver el juego conmigo mientras el lunch se calentaba.

Agua de limón
Me di cuenta que al único jugador que de verdad conocía era a Drogba, y de pronto me imaginé en México. Sé que hubiese estado viendo el partido con amigos, o quizás con un novio y sus amigos. Y posiblemente en ese escenario, hubiese sido capaz de reconocer a más jugadores y tener una mejor noción de todo el campeonato. Además, estaría viendo el partido y comiendo todas las mugres que tanto extraño como papas, churritos, queso panela o botanas que aquí no existen. Sin embargo, mi imaginaria felicidad futbolera tendría un precio muy alto. Sé que ese novio con el que veo el partido, no es bueno, y como diría con mis amigas, es posiblemente un mal hombre al que me aferro con tal de no estar sola. Y creo ser feliz con él porque mi necesidad de sentirme querida me ciega, pero al mismo tiempo, dentro de mí,  sé que merezco algo mejor.
Jugadores del Chelsea, no puedo nombrar a ninguno

Toda esta mini fantasía sólo me hizo reafirmar que soy feliz de estar aquí con Morgan, de saber nombres de jugadores de hockey, y de tener iced tea en lugar de agua de limón (mmmm ajajjaja no, la verdad no me hace feliz el ice tea y todos los días sueño con agua de limón). Pero el punto es que hoy, gracias a un partido de futbol, y un escenario inexistente con un novio que jamás he tenido, me hicieron nuevamente darme cuenta, lo mucho que amo a Morgan, y lo feliz que soy de vivir con él aquí en Canadá, aún cuando la gente no pueda identificar un fuera de lugar.

Vancouver Canucks, ¡puedo identificar casi a todo el equipo!




lunes, mayo 14, 2012

Relación reivindicada

(Bebedero que tengo en mi balcón)

He reivindicado mi relación con ciertas aves. Aún temo a los gallos, pingüinos, avestruces, gansos, cisnes y en general prácticamente todas las ves. Sin embargo, mi relación con las aves pequeñas y primaverales de la ciudad de Vancouver ha cambiado. (Por alguna razón todo el año, hay una sobrepoblación de gaviotas, cuervos, y en determinadas zonas garzas...ahhh y en esta época también águilas calvas).

Tengo un alimentador para colibrís en mi balcón, y durante todo el día, los pequeños colibrís lo visitan. Esto no sólo me emociona, sino que me hace muy feliz. También escuchar a los pajarillos pequeños cantando todo el tiempo me hace feliz, me hace estar consiciente que ha salido el sol, que no está gris y oscuro como prácticamente todo el año. Es esta foto, por cierto en un día nublado, el colibrí está en el balcón de mi casa...tomar la foto me maravilló, y siempre que los veo quiero tomar fotos,  pero luego pierdo la cámara, o cualquier otra cosa sucede.

Mi próxima motivación es poner flores en el balcón (posiblemente lo haré el 26 de mayo) y que entonces me visiten más colibrís todavía más seguido.


domingo, noviembre 13, 2011

Box en Canadá, mi primera experiencia

Ayer, después de años vi una pelea de box. No se porqué, pero de chiquita me gustaba verlo con mi Avi, además de que en aquella época Julio César Chávez era muy bueno. Pues bien, desde semanas antes me dije que ya era tiempo de ver pelear al mentado Manny Pacquiao y comprobar, según yo y mis criterios, si de verdad es lo mejor del boxeo.

Busqué con Morgan un lugar donde fueran a transmitir la pelea y lo mejor que encontramos fue el casino que está cerca de nuestra casa. Llegamos horas antes -recuerden que amo exagerar extremamente con cuestiones de tiempo- y el lugar donde estaban pasando las peleas, uno de los múltiples bares dentro del casino, ya estaba llenísimo. Encontramos un lugar en la barra y comenzamos a ver lo que pasaban. Primero vimos como el mexicano campeón de UFC perdió en cuestión de segundos ante un brasileño. Aunque no quería que perdiera, a la vez me dio gusto porque aunque amo la lucha libre y según yo, me gusta el box, estoy en contra del UFC. 

Vimos después de pela de Mike Alvarado -por cierto muy buena- donde éste ganó. Luego siguió otra más que ignoré por completo, tiempo en el cual me distraje usando twitter. Finalmente llegó el turno de Márquez vs Pacquiao. Para entonces el lugar estaba atascadísimo, un 99% de filipinos con gorras y chamarras de Pacquiao, pero la gran mayoría tomando cerveza Corona. Tuve miedo de apoyar abiertamente a Márquez, pero cuando salió Cristian cantando el Himno Nacional, un grupo como de 5 mexicanos gritaron "¡Viva México Cabrones!" -honestamente creo que estaban borrachos ajajjaja- y fui feliz. Obvio ahí ya no me sentí sola y justo como haría en México, cuando Cristian siguió cantando el Himno yo lo canté como loca.

No dudo que Manny Pacquiao haya destrozado previamente a muchos boxeadores mexicanos, y supongo que su sobrenombre de Mexicutioner no ha salido de la nada -he visto las estadísticas-, pero en mi opinión, después de verlo pelear ayer contra Márquez, no me parece que sea lo mejor del mundo. Independientemente de que creo que Márquez debió ganar, que la pelea fue robada , que el box es puro negocio como siempre se ha dicho (y de mi apoyo al trending topic de #robocomoPaquiao), insisto, no estoy impresionada con Pacquiao y sí admiro, en cambio, la forma en que Márquez peleó. Durante toda la pelea, los filipinos en el bar estuvieron prácticamente en silencio, y sólo cuando Pacquiao acertaba golpes contra Márquez gritaban, pero era claro que sabían que Pacquiao estaba perdiendo. 

Después de ver esta pelea, me pregunto ¿de dónde demonios saqué que me gusta el box desde que soy niña? Quizás sólo me guste verlo con mi Avi, bajo un escenario en el cual soy niña, me cae bien Julio César Chávez y admiro y creo todo lo que mi Avi dice; o tal vez ahora argumento que me gusta como forma de sobre-adaptarme a las muchas cosas que extraño de México, como mi amor salido de la nada hacia el aguacate ahora que vivo en Canadá. Sea como sea, disfruté ver la pelea, creo que Márquez ganó y el tal Manny Pacquiao no me agrada para nada. 




jueves, septiembre 29, 2011

La clase que me hace feliz

Todas mis clases me gustan ese semestre, pero particularmente amo a mis compañeros y profesor en mi clase de "We Are all Hip-Hop": Monolinguals, Bilinguals and Global Hip-Hop in Latin America.

 Fui sumamente feliz, cuando me encontré a mi compañero mexicano y me saludó de beso (también me fasciné cuando me dijo que podía conseguirme unas telenovelas para ver el DVD ajjajaja). Suena ridículo y exagerado, pero aún sigo sin adaptarme al hecho de que aquí nadie se saluda de beso, y que si yo lo intento, me ven como perro. He aprendido a no hacerlo, y tristemente rara vez lo intento. 

Todos en esta clase son sociables y amables; si saben que estás en la misma clase inmediatamente te hacen la plática aún cuando no sepan tu nombre. En todas las clases en inglés que he tomado, nadie te pela a no ser que  hayas tomado con ellos varias clases, y aún así, pocos (un 25%) son los únicos que comienzan a hacerte la plática. Hay excepciones, es cierto, pero lo he vivido y les aseguro, que existe un cambio radical entre tomar clases con latinoamericanos a con canadienses. ¿Ahora comprenden parte del cansancio al que me referí en el post sobre mi ambición de que ya sea 2012? Pequeños detalles como este, se acumulan hasta que llega un momento en que me siento frustrada y desesperada...y más aún porque este tipo de quejas no tiene sentido salvo para alguien que es latinoamericano.

jueves, septiembre 15, 2011

Hispanohablante practicando yoga

Pobremente, hoy he ejecutado esta posición
Hoy ha sido mi primera clase de yoga y ha estado muy muy difícil. Por alguna extraña razón no estoy desmotivada, pero es una realidad que no sé absolutamente nada... quiero pensar que para diciembre ya me habré superado considerablemente. 

Mis demás clases sobre las que ya he dado una breve introducción me siguen gustando mucho, y este semestre en la universidad es completamente distinto al que tomé hace un año. Por ejemplo, puedo asegurarles que las personas que toman clases de español -ya sean hablantes nativos o no- son mucho más agradables y sociables que en mis otras clases. Esto es 100% un hecho.

Esta semana he sido particularmente feliz porque dos de mis profesores han hablando de como los hispanohablantes, nos expresamos de forma muy distinta a los canadienses. Mmmm,creo que esto no es lo suficientemente claro. Aquí en Canadá todo mundo siempre quiere respetar, ser correcto y amable, y no es que en Madrid, Cartagena o Campeche se quiera insultar a todo mundo. Yo, por ejemplo, he dicho cosas que Morgan cree que son malas o de cierta forma ofensivas, pero lo único que he dicho es decir la verdad;  la realidad es que él también las piensa, pero no las dice. Los canadienses a veces -esta es teoría mia- fingen vivir en un mundo donde todos somos iguales, donde la armonía y el respeto se respiran a todas horas y no dicen lo que de verdad piensan. El punto es que me sentí por primera vez apoyada por alguien que no fuera mi amiga Lorena -que es de México y vive aquí- o my psicóloga, que aunque es canadiense, la pobre ya debe tener esto claro porque sus clientes inmigrantes constantemente se lo dicen.

Me gusta que sea septiembre en el año 2011.

lunes, agosto 08, 2011

Sus Dos Obsesiones

A veces creo que vivir en Canadá me ha vuelto envidiosa. Mi mayor forma de envida mientras vivía en México era el no comprender por qué varios de mis compañeros en la escuela tenían tanta suerte, o el por qué algunas de mis conocidas trataban pésimo a novios excelentes y éstos les toleraban todo. Hasta ahi llegaba mi envida, que de hecho, nunca vi de esa forma; sencillamente de vez en cuando, me preguntaba por qué existía gente con suerte.

Pero aquí todo es diferente....sí, aún me pregunto por qué la gente tiene tanta suerte, pero las cosas a las que la gente aquí da importancia jamás cruzaron por mi cabeza mientras viví en México. (Según yo ya había escrito sobre este tema, pero no encuentro nada en mi blog).

Hay dos cosas de las que ya estoy cansada de hablar aquí, babies and real state. Es lo único que importa en esta sociedad, ok, exagero, pero hay veces que parece ser lo único que importa -y en ocasiones tecnología-. En México jamás soñé con tener una casa, o consideraba que el mercado de bienes raíces era lo más importante sobre lo que debería girar mi vida. Es cierto que a los 23 años, ¿por qué habría de pensar en ser dueña de una casa? Pero ahora, aunque tengo 26 y estoy casada, la verdad es que la Silvia que nació en Puebla un 25 de diciembre sigue sin comprender por qué demonios esto es importante, pero la Silvia que lleva 4 años viviendo aquí sabe que está obligada a tener cierto interés en el tema y a ambicionar un condominio dentro de los próximos 5 años. 

En cuanto a los bebés, siempre ha sido uno de mis sueños tener un hijo, pero tengo al menos unos diez años para tenerlos, sin embargo, esto lo tiene muy claro la Silvia de Puebla que come chalupas y memelas, pero la Silvia de Vancouver que toma jugo de naranja pasteurizado constantemente se siente presionada a tener hijos pronto. ¿No debería ser al revés o al menos distinto? ¿No se supone que estoy en un país de primer mundo donde las mujeres tienen más educación y deciden posponer la llegada de sus hijos? ¡No lo sé! No sé la respuesta (bueno, puedo confirmar que efectivamente vivo en un país de primer mundo) pero aquí las mujeres y la sociedad de clase media tienen una obsesión con los bienes raices y los bebés.

¿Cómo se relaciona esto con la envida? Ya no estoy segura, ya no sé a lo que quería llegar...pero auque amo vivir aquí con el mejor hombre del mundo, hay muchos dias que estoy cansada de todo esto.

miércoles, julio 13, 2011

Un nuevo favorito




¡Estoy muy emocionada porque he encontrado a mi primer personaje canadiense favorito! Charles McKiernan, mejor conocido como Joe Beef.

Aunque McKiernan nació en Irlanda,  emigró a Canada con su esposa e hijos para establecerse en Montreal después de haber combatido como militar para Inglaterra. Siendo militar, fue donde acuñó el nombre de Joe Beef, porque siempre que sabía que alguno de sus compañeros pasaba hambre, Charles encontraba de la nada, algún pedazo de pan o comida que compartir.

En Montreal, McKiernan abrió una cantina que se volvió un ícono en la ciudad y era  normalmente frecuentada por la clase trabajadora de quien McKiernan se volvió portavoz y protector. Las puertas de su cantina estaban abiertas para todos -católicos, protestantes, indios, etc-, daba hospedaje a aquellos que no tenían techo donde pasar la noche, alimentaba a los necesitados, y en forma de versos con rima, hacía discursos donde exponía las necesidades y abusos que vivía la clase trabajadora de la época. Igualmente atendía a heridos por accidentes de trabajo, que permitía bañarse a aquellos que lo necesitaran.

¿No lo aman ya? ¡Yo sigo emocionada de haberlo descubierto, y como no tengo nadie con quién hablar ahora -independientemente de que creo, que Joe Beef debe ser conocido por todos aquellos que leen mi blog- quise compartirlo ahora mismo.


¿Algún defecto? En su cantina tenía animales salvajes: osos, cocodrilos, monos, etc. Obvio en jaulas y de hecho uno de los osos tomaba bastantes litros de cerveza al día. Es lo único "malo" que puedo decir de Joe, sin embargo, para la época, estoy segura que ir a una cantina que tenía a un oso bebiendo cerveza era bastante cool ajajajaj. (Recuerden que aunque no me gustan los animales, estoy en contra de su maltrato, y algo así en esta época me resultaría 100% inaceptable, bueno, quizás es igualmente  inaceptable en el siglo XIX, pero quiero minimizar lo de los animales porque todo lo demás que hizo McKiernan me parece extraordinario)

Soy feliz de tener mi primer personaje favorito en la historia de Canadá


Nota: Charles McKiernan vivó 54 años, de 1835 a 1889.