Poner una canción, una simple canción que me guste, me hace inmensamente feliz. Me olvido de todo, de mis compañeras que no tolero (a quienes por cierto ya no veo), de las ganas que tengo de que algún día mi mamá me visite, cualquier cosa parece pequeña si escucho algo que me gusta. Y aunque no tan frecuente como la música, el leer poesía también hace que me olvide de la realidad que a veces no estoy segura de cómo enfrentar.
¿Cómo sentirme estresada con una canción así?
¿Cómo no disfrutar de estos versos de Oliverio Girondo?
Cansancio
Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.
Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.
Y ahora, luego de leer a Girondo y escuchar a Preisner, siento que todo parece más fácil.


